Convivencia Euskera y Latín

La costumbre de usar el latín como lengua culta y  oficial se volverá  algo habitual, convirtiendo este idioma y luego sus derivados romances (occitano, navarro o castellano) en lenguas “administrativas”.

La convivencia del latín con el euskera nos lleva a imaginar una situación de bilingüismo entre las clases nativas más poderosas; deseosas de ganar prestigio ante las autoridades romanas, aprenderían la lengua, aunque con un acento característico de aquí. El resto de la población apenas conocería el latín o lo hablaría a un nivel muy básico.

Es más que evidente que el euskara era la lengua nativa de los habitantes originarios, aunque no tenemos mucha constancia epigráfica sobre ella, ya que al ser una lengua popular no se utilizaba, como ya hemos dicho, en la documentación. Podemos encontrar sus huellas gracias a los topónimos (nombres de pueblos, etc.) o a algunas denominaciones determinadas.