Casas

El triclinium era una de las habitaciones más importantes de la casa. Allí hacían las comidas y festejos importantes. Los comensales se situaban recostados en torno a una mesa central.

La cena era la comida más importante. Solían tomar ensalada, huevos cocidos, aceitunas, lentejas, cereales, queso y, a veces, algo de carne de cerdo o vaca. De postre eran habituales las frutas, las pastas y los frutos secos.

Las habitaciones de la casa se disponían alrededor de un patio con pórtico llamado atrium y un jardín interior o peristylium.

En el corazón de la casa también solía haber un lararium; un pequeño altar con forma de casita donde se colocaban unas figurillas de dioses que representaban a los espíritus de los familiares fallecidos.

En la cocina se guisaba con leña sobre braseros de ladrillo y cal. Había, como hoy, sartenes, pucheros de metal y de barro. No había chimeneas y el humo salía por la ventana o por un agujero en la pared. El cuarto de baño consistía en una simple letrina, cuando lo había, y solía estar en la misma cocina.

Por supuesto, la ocupación romana también alcanzó al mundo rural y allí se construyeron numerosas villas por todo el territorio, como las famosas villas de Liédena, Andelos y Arellano. ¡No dejes de visitarlas, son impresionantes!